por José Rafael Pérez Reisler

El autor es estudiante de doctorado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Quisiera agradecer a todas las personas que hicieron este trabajo posible desde la Familia Rabell Méndez hasta todos los artistas y demás individuos que contribuyeron de su tiempo para darnos entrevistas y hablar de la vida de Narciso. Muy especialmente a la memoria de Lyssette Rosado quien falleció unos meses después de entrevistarla.

Narciso Rabell Méndez, el hombre que revolucionó el ajedrez y el arte en Puerto Rico

Nació en el solsticio de invierno del año 1936 en el pueblo de San Sebastián en una época donde la mayoría de la gente se dedicaba a la agricultura. A pesar de su diminuto tamaño este pueblo ha producido ciudadanos destacados en distintas facetas. Remontémonos al pasado, con Angel Mislán, virtuoso compositor musical; Luis Rodríguez Cabrero, poeta; Andrés Méndez Liciaga, escritor; Manuel Méndez Ballester, escritor-dramaturgo; Nilita Vientós Gastón, escritora; Juan Avilés, poeta; Francisco (Pancho) Rodón, pintor de renombre mundial, entre tantos otros. Y entre ellos destacamos a Narciso Rabell Méndez, quien no solamente se distinguió en el deporte-ciencia-arte del ajedrez en el Pepino, sino que trascendió los límites insulares, insertándose en las múltiples facetas en el ajedrez mundial como jugador, promotor del deporte y organizador de grandes eventos ajedrecísticos. A través de este deporte conoció y compartió con importantes políticos de su época como, Ernesto Che Guevara, Jacque Chirac, Fidel Castro y Josip Broz “Tito”. De hecho, en la Olimpiada en la Habana en 1966 donde Narciso conoció al Che y a Fidel le regalaron una mesa de ajedrez que aún conserva con mucho recelo su familia.

Narciso tenía una mente brillante, dormía poco y siempre pensaba en grande sus próximos proyectos, con un entusiasmo incansable. De hecho, se embarcaba en aventuras tan ambiciosas que algunos podían pensar que le faltaba algo de cordura. Pero para aquéllos que lo conocieron bien, fue un ser extraordinario, de esos que se encuentran pocas veces. Nunca buscó reconocimiento, aunque tuvo una vida llena de logros. Narciso Rabell Méndez fue y ha sido el máximo embajador de Puerto Rico en el mundo del ajedrez tanto local como internacional. Por tanto, su pueblo natal de San Sebastián renombro el torneo internacional que se celebra anualmente el Narciso Rabell Méndez in Memoriam para darle un reconocimiento al Padre del Ajedrez en Puerto Rico.

Narciso proviene de dos troncos de familias altamente apreciados en la comunidad Pepiniana. Por la línea paterna su abuelo Narciso Rabell Cabrero, casado con Consuelo Fernández Gonzáles y por su línea materna su abuelo Manuel Méndez Liciaga, casado con Luisa Cabrero Román. Narciso Rabell Cabrero, además de Licenciado en Farmacia fue, entre otras cosas, un destacado paleontólogo, Síndico de la Universidad de Puerto Rico, Alcalde del pueblo del 1923 al 1924 y persona de gran sensibilidad hacia los más desventajados. Mientras Manuel Méndez Liciaga, fue también Licenciado en Farmacia, conocido en el pueblo también por su gran sensibilidad hacia el más necesitado; fue maestro en la escuela pública y Alcalde de San Sebastián en los años 1933 al 1937. De estos troncos nacen Salvio Rabell Fernández y Aida Méndez Cabrero, dos Pepinianos provos, padres de Narciso Rabell Méndez.

Narciso aprendió a jugar ajedrez a muy corta edad, y su maestro fue su padre Salvio, quién solía retar desde niño la inteligencia de su hijo con problemas matemáticos. Narciso, amante de los retos y poseyendo una inteligencia privilegiada, desarrolló una verdadera pasión por este deporte-ciencia-arte. Se convirtió en un destacado ajedrecista en Puerto Rico desde sus años juveniles y nos representó en Varna, Bulgaria en el 1962. No obstante, siendo joven todavía Narciso decidió sacrificar su carrera en el ajedrez y dedicarse a la promoción y organización de dicho deporte. En esta faceta logro destacarse enormemente impregnándole ilusiones en el corazón a Puerto Rico; su patria que tanto amo. Narciso a través de sus viajes se empapó del sistema organizativo del Ajedrez Mundial y se insertó a ese mundo, trayendo a Puerto Rico competencias ajedrecísticas de calidad mundial por primera vez. Después de participar en el US Open en Omaha Nebraska en el 1959 organizó para noviembre de ese mismo año el primer torneo abierto en Puerto Rico en su ciudad natal de San Sebastián. Este torneo al día de hoy se ha convertido en el más antiguo que se celebra continuamente en América Latina y el de más prestigio en Puerto Rico.

La historia de Narciso y el ajedrez desde ese momento no deja de sorprender. Me faltarían paginas y palabras para poder detallar sus ejecutorias. A los 24 años se convierte en presidente de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico. Como presidente de la Federación cabe señalar que organiza el torneo internacional de San Juan en el 1969, donde por primera vez un campeón mundial, Boris Spassky, juega ajedrez en Puerto Rico,
la Olimpiada Mundial Universitaria de Ajedrez del 1971 en el Colegio de Mayaguez donde el futuro campeón mundial Antoly Karpov vino a jugar a la isla, el match Spassky-Byrne del 1974, y los famosos Festivales Mundiales de la Juventud de Ajedrez a finales de los años ochenta por los cuales se reconoce a nivel internacional como inventor y promotor de estos. De los primeros cuatro festivales tres se hicieron en Puerto Rico y en ellos participaron luminarias del deporte como los futuros campeones mundiales Vesselin Topalov y Antoaneta Stefanova.

Cabe mencionar también que Narciso ocupo importantes puestos dentro de la directiva la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Fue el primer miembro no europeo en la junta ocupando las posiciones de presidente adjunto y vicepresidente de dicha organización mundial. Entre sus ejecutorias en estos puestos cabe mencionar que presidió las negociaciones del match del siglo entre Fisher-Spassky ante la ausencia por enfermedad del presidente Max Euwe. Fue también tres veces candidato para ocupar la presidencia de dicho organismo.

Carteles de ajedrez

Narciso guardaba un amor muy especial en su corazón por el ajedrez y las artes. Aunque es bien reconocido por sus aportaciones al ajedrez muchos desconocen su contribución a la cultura y al arte del país. Para mediados de los años sesenta Narciso encuentra la manera de fusionar el ajedrez y el arte en Puerto Rico. Como presidente de la Federación de Ajedrez en el 1965, el ingeniero Rabell Méndez, le comisiono a Lorenzo Homar, quien es considerado el máximo exponente del cartel en Puerto Rico, el primer cartel de ajedrez a presentarse en una exposición de libros de ajedrez que se iba a realizar en la Casa del Libro en el viejo San Juan.

En los próximos veinticuatro años Narciso gestiono 47 carteles adicionales para un total de 48. Estos carteles se hicieron por la crema y nata de los artistas puertorriqueños. Cabe destacar que además de Homar participaron:

  • Rafael Tufiño
  • Eduardo Vera
  • Antonio Martorell
  • Antonio Maldonado,
  • Luis Abraham Ortiz
  • Ángel Casiano
  • José María Iranzo
  • Isabel Bernal
  • José Alicia
  • Lyssette Rosado
  • Ramón Soto
  • Luis Alonso
  • Rubén Soto
  • Jesús Cardona

Como muy bien nos señaló Luis Alonso uno de los cartelistas más reconocidos en el país se creó una colección “única de arte a nivel internacional” donde se les rinde un merecido tributo a los eventos ajedrecísticos en gran medida organizados por el ingeniero Rabell Méndez. Cada obra de arte era motivo de una celebración. Narciso le tenía un cariño especial a cada cartel pues muchos se hicieron en circunstancias difíciles. Pero una vez se le metía algo entre ceja y ceja Rabell era muy persistente y hacia todo lo posible porque se dieran las cosas. Jesus “Chuito” Cardona nos narró como una película de acción y pura adrenalina como fue que termino el cartel del Torneo Centroamericano Juvenil y del Caribe del 1986 justamente a horas de comenzar el mismo con la ayuda de Luis Ferrao que le ayudo a ponerle las capas de color a la serigrafía.

Otros artistas como la pepiniana Isabel Bernal también recuerda con lujo de detalle los dos carteles que aporto a la colección. En el 1979, cuando Rabell Méndez le comisiono el primero para el Torneo de Ajedrez de San Sebastián ella no dudo ni un momento en pintar con brillantes colores el lindo paisaje de su pueblo querido que observo una tarde en lo más alto de una loma en la carretera que va hacia el barrio Robles. El segundo cartel que ella aporto a la colección también le trae gratos recuerdos pues cuando Narciso le encargo un cartel para el Campeonato Juvenil Panamericano de Ajedrez que se celebraría en San Juan en el 1986 ella hizo un muy emotivo cartel en que quedan plasmados para la historia sus dos hijos René y Manuel jugando en la mesa de su casa.

Todos los demás artistas entrevistados demostraron el mismo entusiasmo y expresaron que consideraban un honor hacer los carteles de ajedrez para el ingeniero Rabell Méndez. Nos cuenta José Alicea que cuando Narciso le pidió que hiciera un cartel para el congreso mundial de la FIDE en el 1979 se quedó en shock y casi se cayó al piso de la emoción. En ese momento todavía Alicea era un artista joven que iba subiendo y sabía que la oportunidad que le estaba dando el ingeniero Rabell Méndez iba marcar su carrera para siempre por la exposición internacional que este cartel tendría. Por eso no dudo en usar el rojo de fondo como es tradicional en la mayoría de sus carteles y decorarlo con uno de los símbolos más representativos de nuestra isla que es el Morro.

Como muy bien nos contó su esposa Evelyn, Narciso tenía un ojo increíble para distinguir las cosas hermosas en lo que le regalaba. Por ende, es que si bien hay que darle el crédito a los artistas por esta colección única que crearon tampoco no se puede quedar atrás el que muy celosamente escogió a los artistas para que trabajaran estas obras. El tiempo ha dejado reafirmado que los artistas que conformaron esta colección se encuentran entre los más renombrados en su generación.

Narciso no solamente desarrollo una relación profesional con estos artistas, sino que con muchos de ellos se relacionó en el ámbito personal. Se reunían frecuentemente en el Café Seda del viejo San Juan y con Tufiño, Casiano, y Maldonado constituyeron los tres mosqueteros y d’Artagnan. Con estos se embarcó en muchas aventuras de las que tanto le encantaban a Rabell e incluso en una de estas fue Rabell quien los llevo a Francia a ver el Louvre por primera vez ya que no podía creer que unos artistas tan famosos no hubiesen tenido la oportunidad de ir a la Mecca del arte.

Esta relación personal ayudo a que Tufiño, Maldonado y Casiano se pudiesen desempeñar pues Narciso no solamente le comisionaba los cuadros de ajedrez, sino que los incentivaba de cualquier manera posible para que estos hicieran sus otras obras. Le compraba materiales para que hicieran sus trabajos, les pagaba por adelantado o inventaba cualquier otro pretexto para que estos trabajasen en pro del arte en Puerto Rico. Ellos necesitaban de alguien que les auspiciara y como Narciso tenía una relación personal con los artistas él lo veía como una manera de ayudar a sus amigos.

Puede decirse, sin temor a equivocarnos que Narciso fue un fiel D’Artangnan protegiendo a sus aguerridos mosqueteros en su dedicación al arte de los carteles, toda vez que la producción de carteles resultaba costosa. Según su amigo Miguel Angel, “la generosidad de Narciso era mayor de lo que la gente se cree”. Pudo ser multimillonario, pero eso lo cambio por sus aportaciones en el arte y el ajedrez. “Alguien así no ocurre en esta sociedad capitalista donde la gente lo reduce todo a dólares y centavos”. Este sentimiento es expresado por todos los artistas entrevistados como Antonio Martorell, Isabel Bernal, y Lysette Rosado quienes no dudaron en agradecer profundamente a Rabell Méndez por su ayuda. Isabel Bernal y Antonio Martorell recuerdan entre otras cosas, específicamente como cuando Narciso fue Director Ejecutivo del Colegio de Ingenieros de Puerto Rico hizo arreglos para que ambos expusiesen sus obras ahí. Más alla Lysette Rosado lo recuerda como “un amigo de todos los pintores”.

Su aportación a las artes no solo perdura en los carteles de ajedrez pues Narciso Rabell Méndez fue también un destacado ingeniero que cuando dirigió el Colegio de Ingenieros de Puerto Rico se encargaba de exponer allí los trabajos de los mejores cartelistas de la época. En el 1978, creo el Fideicomiso Para el Desarrollo de las Artes (FIDARTE), junto con el ingeniero Camilo Almeyda Eurite y Salvio Rabell Méndez. Estos pepinianos residentes en San Juan, auspiciaron un portafolio de serigrafías inspiradas en la Fiesta del Patrón San Sebastián Mártir, en una actividad celebrada en el Casino del Pepino. La exhibición incluyó trabajos de los pepinianos Isabel Bernal y Pedro T. Labayen y otros no pepinianos, pero grandes artistas como Rafael Tufiño, Antonio Maldonado y Ángel Casiano.

Albúm de fotos

Se puede decir que Narciso fue un hacedor de sueños que tenía un poder de convencimiento enorme. Siempre pensó en grande y tuvo una conciencia social en todos los proyectos que hizo al cual le inserto ese componente. Cuando visito a África del Sur, por ejemplo, poco después del fin del aparteismo logro que un coro de niños blancos y negros comieran juntos algo que rompía con las barreras sociales y raciales de la época. Su ejemplo, de ser humano, se lo impregno a sus hijos y ellos reafirman que estas son partes esenciales de lo que hacen hoy en día desde sus lugares de trabajo como la compañía Lord Electric donde trabaja Narciso (hijo), el cargo de la Federación de Futbol de Puerto Rico rama femenil que su hija Ana dirige, la oficina que su hijo el dentista José Enrique atiende y el tribunal que su hija la licenciada María de los Ángeles preside.

En fin, Narciso Rabell Méndez represento una era de puertorriqueños que lo dio todo por poner a su patria en el mapa del mundo. A pesar de su tamaño relativamente pequeña en área geográfica Puerto Rico estuvo en las primeras planas del ajedrez mundial por las diferentes actividades que el ingeniero organizo. También represento una época dorada del arte de carteles en Puerto Rico donde artistas como Tufiño, Maldonado, Casiano y muchos otros pudieron trabajar en serigrafías que nos dejaron una riqueza cultural para la posteridad gracias a la generosidad de Rabell Méndez. Su persistencia y su ambición de querer hacer cosas grandes hizo que en Puerto Rico ocurriesen eventos ajedrecísticos de los cuales hoy en día solo podemos soñar que acontezcan en nuestra isla. Nunca se conformó con ser un iluso ya que logro la mayoría de esas cosas por las que lucho. En Narciso vinos la combinación de valores que todo ser humano debe aspirar. El poder ayudar a sus amigos sin cuestionar, la pasión por hacer sin buscar protagonismo y su perseverancia de eliminar las barreras sociales de su época.

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